

Pasar del trabajo de laboratorio al mercado farmacéutico, es la consigna del equipo de científicos liderados por el doctor Nibaldo Inestrosa. Ellos decidieron dar el gran paso desde las ciencias básicas a la generación de medicamentos que combatan enfermedades de alta incidencia como Alzheimer, fibrosis muscular, diabetes y cáncer cerebral, proyectos enmarcados en la actividad actual del Centro Fondap y futura del Programa de Financiamiento Basal de Conicyt
La Unidad de Negocios inmersa en el centro científico es un apoyo para facilitar que los resultados de las investigaciones en los laboratorios sean transferidos del ámbito científico-clínico al mundo de la industria farmacéutica.
Así es como lo ha percibido el equipo de científicos del Centro FONDAP de Regulación Celular y Patología “Joaquín V. Luco” (CRCP) de la Pontificia Universidad Católica (PUC), que están dispuestos a dar un salto desde las ciencias básicas al mundo de los negocios. Aventura que traerá consigo no sólo recursos económicos, sino que beneficios significativos para la biomedicina y la sociedad.
Esta iniciativa se une al Centro de Envejecimiento y Regeneración (CAR, Center for Ageing and Regeneration) de la Facultad de Ciencias Biológicas, una de las ocho propuestas que ganaron el concurso del Programa de Financiamiento Basal de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y que tiene como uno de sus objetivos la búsqueda de aproximaciones terapéuticas a patologías asociadas al envejecimiento o que requieran de regeneración de tejidos.
Tradición de excelencia
A dos años del término del proyecto FONDAP CRCP, su director, el doctor Nibaldo Inestrosa, pone de relieve que han cumplido todos los aspectos delineados en su proyecto. El que pronto finalice su período de financiamiento, a través del Programa Bicentenario de Conicyt, y debido a la necesidad de continuar con su trabajo e implementar aspectos más aplicados a las líneas de investigación, impulso al grupo a postular al primer concurso del Programa Conicyt de Financiamiento Basal para Centros Científicos y Tecnológicos de Excelencia, cuya misión es apoyar grupos de excelencia en investigación básica y aplicada en el país, para mejorar a su vez la competitividad y el bienestar de la sociedad.
La adjudicación del Programa de Financiamiento Basal permite al grupo -que ya cuenta con 120 personas- continuar con su misión formadora y de investigación. Aparte de esto, hay una variedad de otras actividades que deberán cumplir como parte de esta iniciativa, tales como: investigación básica de excelencia; impacto en el sector productivo para el desarrollo económico del país (en este caso, generar productos farmacéuticos de alto impacto en la sociedad) y proyección hacia la comunidad a través actividades de difusión del trabajo del centro, cursos para profesores y, por otro lado, la prestación de ayuda a una institución científica regional, que en este caso será la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Antofagasta y establece colaboración con la Universidad Austral.
Una de las tareas que el Programa de Financiamiento Basal pedía a los postulantes era buscar nuevas formas de financiamiento, a través de la búsqueda de negocios derivados de la tecnología y ciencia que desarrollasen a través de un programa de transferencia tecnológica. El año 2007 el Fondap CRCP ya había creado la Unidad de Negocios para enfrentar los tres años restantes de este proyecto, con cuyo apoyo buscaban establecer una línea alternativa de financiamiento para continuar su actividad. Esta previsión resultó muy importante, pues a la hora de postular al concurso de Financiamiento Basal de Conicyt, el equipo tenía tarea adelantada y sólo debió reorganizar los proyectos, conseguir la contraparte económica con compañías interesadas en el rubro y presentar su propuesta enmarcada en el Centro de Envejecimiento y Regeneración (CAR).
Una sola ciencia
Con los fondos que el Estado ha venido implementando y con las oportunidades biotecnológicas que el país presenta, la eterna discusión entre la importancia de la ciencia básica versus la aplicada parece diluirse cada día más. Actualmente, la mayoría de los proyectos –especialmente los ligados a las ciencias biológicas o químicas– tienen connotación práctica o una implicancia en la Medicina.
El doctor Inestrosa, explica que esto se debe a que la ciencia del siglo XX se vinculó a asuntos aplicados, y cada vez más la práctica de los conocimientos obtenidos en los laboratorios forman parte del interés de los investigadores. “Hoy nadie estudia el aprendizaje si no tiene que ver con enfermedades psiquiatrícas, como la esquizofrenia o como mejorar el aprendizaje de niños con problemas de atención. Pero eso parte desde la formación científica. Si fuiste enrolado en esta profesión, tienes algún derrotero práctico, con lo que se derriba el mito de lo puramente básico”.
A pesar de ello, pasar desde aplicaciones biotecnológicas al mundo de los negocios es complicado. En Chile pocos todavía se embarcan en esta aventura, en algunos casos porque desconocen la tremenda potencialidad que posee o porque carecen de las herramientas necesarias para llevar a cabo un proyecto de esta envergadura.
Hace un año el FONDAP CRCP tomó la decisión de explorar esta área y para ello utiliza la Unidad de Negocios, a fin de generar productos e insertarlos en el mercado por medio de una plataforma de comercialización de los resultados de investigación.
“Pretendemos crear productos que se van a licenciar a las farmacéuticas, nacionales e internacionales. Pero como nuestro Centro Basal no tiene fines de lucro, tenemos la posibilidad de crear empresas spin-offs, que es una forma de comercializar los resultados, mientras se continúa el trabajo de investigación en el centro. No pretendemos seguir una senda empresarial, sino que nuestra expectativa es que le demos “el palo al gato” con alguna de nuestras líneas de investigación y con eso lograr financiamiento para el futuro”, enfatiza el dr. Inestrosa.
Las contrapartes que apoyarán la investigación y gestión del centro serán la empresa farmacéutica nacional Recalcine, una sociedad chilena de inversiones y la compañía italiana Indena Spa, empresa italiana orientada a la generación de productos naturales y unas de las más destacadas en su rubro. Indena proveerá de apoyo financiero, estratégico y tecnológico para la elaboración de estos compuestos y la modificación estructural de la molécula de las plantas. Recalcine y la sociedad de inversiones aportarán financiamiento, experiencia en negocios y contactos internacionales.
“Los productos naturales son un mercado tremendamente interesante, para los que hay un crecimiento fuerte, pues la industria farmacéutica no ha registrado moléculas sintéticas nuevas en los últimos cinco o diez años, pero en la naturaleza hay una serie de estructuras químicas muy difíciles de copiar y que pueden ser estudiadas por su potencialidades”, destaca Juan Hancke, director de la Unidad de Negocios del Centro FONDAP, que agrega que en EEUU el mercado de nutracéuticos es del orden de los seis billones de dólares, pero se estima que de aquí al 2010 alcanzará los diez billones.
A esto se suma la amplitud de posibilidades que se han generado en torno a esta industria, ya que en Estados Unidos la Food and Drugs Administration (FDA) permite aplicar un registro para que se pueda comercializar una droga sin que se tenga una patente. “Es muy difícil hacer innovación en Chile con productos sintéticos. Yo creo que debemos hacerlo más en el área de recursos naturales. Lo bueno es que tenemos un muy buen partner que es esta empresa italiana que son líderes mundiales en moléculas derivadas de productos botánicos. Y por otro lado, tenemos muy buenos contactos con empresas en EEUU de comercialización de este tipo de productos”, comenta el doctor Hancke.
Entonces, eso está cambiando, está entrando el elemento del concepto de que con la ciencia uno puede hacer negocios”, opina Hancke.
El FONDAP fue diseñado como un instrumento de desarrollo de la ciencia básica y, después, se creó la unidad de negocios como ente asesor para ver las posibilidades de desarrollar productos. “Como yo tenía la experiencia de haber trabajado en la industria y soy científico a la vez, reunía un perfil ideal para trabajar en innovación en el rubro farmacéutico”, señala.
Las líneas de investigación en que la Unidad de Negocios permanece enfocada son: Alzheimer, fibrosis muscular y renal, cáncer cerebral, y resistencia a la insulina.
Este año, el centro ya ha desarrollado dos líneas correspondientes a las investigaciones de drogas que combaten el cáncer cerebral (glioma) y los estudios en extractos de un alga (que se explota en las costas chilenas) que inhibe la resistencia a la insulina. Estos análisis se encuentran en una fase anterior a la lograda con las drogas para combatir el Alzheimer, que se encuentra en etapa de ensayos clínicos y pre comercial.
En estos momentos, el centro está trabajando en una droga para el tratamiento y la prevención del Alzheimer, un producto semi sintético derivado de la hierba de San Juan, ya patentada en el mundo, por la empresa italiana Indena. Hasta ahora, se han realizado las pruebas in vitro, en ratas y transgénicos, y el modelo de negocios está enfocado a licenciar el medicamento a una empresa farmacéutica transnacional” y obtener un royalty por ventas en el extranjero.
“Nosotros vamos a llegar a desarrollar drogas hasta la fase clínica 1. Lo que vamos a tratar de hacer es ceder derechos sobre las patentes a alguna empresa grande. No es el trabajo nuestro hacer el negocio final llegando a los consumidores últimos”, explica Inestrosa. “No hacemos todas las etapas porque no tenemos recursos para eso, pero entregamos el desarrollo posterior a la empresa farmacéutica”, agrega el doctor Hancke.
Para el director de la Unidad de Negocios el éxito de los productos que puedan surgir se verá reflejado en las ventas, lo cual es señal de que junto con la elaboración de una droga de calidad debe existir un aparataje de Marketing. Por lo tanto, para el éxito de un medicamento deben reunirse ingredientes importantes como una muy buena ciencia, la definición de un muy buen producto y buenos canales de distribución.
El doctor Hancke, también, destaca que dentro de las líneas de investigación del Centro FONDAP, hay muy buenos científicos y que tienen la ventaja estratégica de dedicarse a enfermedades para las que no existe cura, tales como la fibrosis muscular o el Alzheimer o la resistencia a la insulina. “Hay que definir una patología que sea interesante para la cual no haya solución, y buscar un nicho muy preciso en el que pueda crearse algo mejor”.
Además, enfatiza en que la experiencia en la Unidad de Negocios ha sido muy interesante, gracias a la excelencia del equipo de profesionales; hay recursos y buenas ideas, y los investigadores jóvenes se muestran muy entusiasmados con este proyecto, porque saben que de su trabajo en los laboratorios nacerán productos posibles de comercializar con éxito en el mercado mundial.
Si bien se auguran buenos resultados, esta iniciativa tiene fecha término. En dos años más, el proyecto FONDAP llegará a su fin junto con la Unidad de Negocios, pero antes de que ese momento llegue, se espera que los resultados obtenidos en el laboratorio se vean plasmados en patentes y, posteriormente, en el mercado farmacéutico mundial. Además, esta experiencia servirá para que científicos jóvenes vean en este modelo empresarial un incentivo y una oportunidad para generar soluciones tangibles para la Biomedicina moderna.